JASMINA

 

Una tarde, los habitantes del poblado vieron a Jasmina buscando algo en la calle, justo en frente de su cabaña.

Todos se acercaron a la pobre abuela.

- “Qué te pasa?"- le preguntaron – “qué estás buscando?”,
“He perdido mi aguja”, dijo ella. Y todos se pusieron a buscarla.

Al cabo de un rato, alguien preguntó: - “Jasmina, la calle es muy larga y pronto no habrá luz. Una aguja es una cosa muy pequeña, porqué no nos dices dónde se te ha caído exactamente?

- "Dentro de casa", respondió ella.
- "¿Que te has vuelto loca?"- preguntó la gente. Si la aguja se te ha caído dentro de casa, porque la buscas aquí afuera?,
- "Porque aquí hay luz, y dentro de casa no” – dijo Jasmina.
- "Pero aun y habiendo luz, ¿cómo quieres que encontremos la aguja aquí, si no es aquí donde la has perdido?. No te parece que sería más correcto llevar una lámpara a tu casa y buscar la aguja allí?

En este preciso momento, Jasmina se echó a reír.

- "¡Sois tan inteligentes para las cosas pequeñas!, cuando usaréis vuestra inteligencia para vuestra vida interior? Os he visto a todos buscando fuera, y yo sé del cierto, lo sé por experiencia propia, que aquello que buscáis fuera lo tenéis perdido adentro. Usad vuestra inteligencia. ¿Porqué buscáis la felicidad en el mundo externo? ¿Es quizás es allí dónde la habéis perdido?”